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DESÓRDENES EN EL CONGRESO DE TAMAULIPAS, VERGÜENZA PARA TODOS

Hipódromo Político | por Carlos G. Cortés García

La bancada del PAN en el Congreso de Tamaulipas presentó sendas denuncias contra legisladores y “simpatizantes” de MORENA por el desorden de la semana pasada que terminó en la destrucción de mobiliario y equipo del poder legislativo, así como la exhibición en redes sociales de videos en donde se observa desde el robo de un celular hasta la destrucción de micrófonos y de documentos de los legisladores. Y hay que felicitar al PAN y a la Junta de Coordinación Política para que se investigue, hasta sus últimas consecuencias, quienes encabezaron la revuelta que nos ha dado pena ajena a todos. Valientes legisladores, que violan sin mayor rubor las leyes que ellos mismos juraron “guardar y hacer guardar”.

Este miércoles, los legisladores del PAN en el Congreso de Tamaulipas, convocaron a rueda de prensa para informar que habían presentado sendas querellas contra algunos legisladores de MORENA, y quienes resulten responsables, por una serie de delitos que se cometieron la semana pasada en el recinto del poder legislativo del estado. ¿Grave? Gravísimo, diría yo. Y es que el poder legislativo fue tendencia en las redes sociales del país ante el bochornoso espectáculo de quienes observaron los diversos videos que se filtraron sobre el choque de trenes.

Yo no quisiera responsabilizar a nadie por los hechos. Pero, resulta que en los videos que yo vi no puedo observar a ningún legislador ni panista ni priísta dando la función que, lamentablemente, si dieron los legisladores del Movimiento de Regeneración Nacional, quienes perdieron la cabeza, se enojaron y, entonces, arrancaron los micrófonos de la tribuna, de la mesa directiva, rompieron papeles y se robaron teléfonos, así como a un extraño personaje profiriendo insultos y ofensas con un megáfono por la tribuna y la mesa directiva.

Yo digo lo que se observa en los videos. Y no acuso a nadie porque ni soy ministerio público, menos fiscal y porque no soy autoridad para decir quien fue culpable y quién no. Y ahí, me parece que el papel de la bancada del PAN en el Congreso hizo lo correcto, al denunciar los hechos ante la autoridad ministerial, que es el órgano jurisdiccional competente para investigar y llamar a cuentas a los responsables de estos bochornosos hechos vividos en el Salón de Sesiones del Congreso.

Lo lamentable es que quienes observaron las imágenes fuera de Tamaulipas, no conocen el entorno ni a los personajes ni saben el fondo de la disputa en el Congreso. Y entonces no dicen “el diputado fulanito de tal está haciendo un papel bochornoso”. No, claro que no. Quienes vieron las imágenes en el centro del país han de haber pensado: “mira el papelito que están dando los legisladores tamaulipecos, así han de ser ellos también de conflictivos”.

Y no, claro que no. Yo deslindo a los ciudadanos tamaulipecos y tamaulipecas, y señalo a quienes han sido denunciados, con nombres y apellidos, en la querella interpuesta ante la Fiscalía General de Justicia del Estado.  ¿Y por qué los señalo? Porque son, ellos y ellas, los que se vieron realizando actos vandálicos en los videos que, profusamente, han circulado en las redes sociales.

Y ahora, vendrá el trabajo del Ministerio Público, quien deberá llevar a cabo las investigaciones correspondientes y deslindar las responsabilidades. Y entonces, incluso, quienes se ven en los videos, tendrán la oportunidad de defenderse y argumentar lo que a su interés corresponda. Eso se llama estado de derecho. Pero más allá de los procesos legales, y de los fueros que detentan hoy los diputados, el pueblo de Tamaulipas está señalando a quienes consideran culpables de los desaguisados que se vivieron en el Congreso la semana pasada. Y el juicio de la historia, y el juicio del pueblo, ese si es inapelable.

Si a los legisladores tamaulipecos, tirios y troyanos, no les dio vergüenza hacer el papelazo, a los tamaulipecos sí, porque Tamaulipas no está para ser señalado, sino que está para ser impulsado.

En los últimos años se ha trabajado mucho, muchísimo, en muchísimos temas que están llevando beneficios a los diversos rincones del estado: en lo económico, en lo social, en lo laboral, en la seguridad, en lo turístico, en lo educativo, en lo político. Y entonces, cuando se empieza a hablar bien de Tamaulipas en los contextos nacional e internacional, viene este bochornoso episodio de la historia del estado.

Y entonces quienes se sentían atraídos por un buen concepto del estado, frenaron intempestivamente ante las evidencias de lo que ocurrió en el Congreso. Y a lo mejor usted pensará: “pero sólo son 36. ¿Cómo es posible que 36 personas hayan generado esta circunstancia para Tamaulipas?” Y si, tiene razón. Y no fueron 36. Fueron muchísimos menos los que se encargaron de hacer el escándalo, pero esos pocos son legisladores quienes en el morral tienen la responsabilidad de ser garantes del andamiaje legal del estado. A eso se comprometieron y por eso cobras con recursos de los que pagamos los tamaulipecos con nuestros impuestos.

Y creo que fue un acierto que la Junta de Coordinación Política del Congreso de Tamaulipas haya puesto la denuncia, para que se investigue y se castigue. Y si el fuero no permite castigarlos, reitero, el juicio popular sobre ellos será para siempre.

¿Había necesidad de dar esa función? ¿Había necesidad de arrancar los micrófonos? ¿Había necesidad de que una turba enardecida ingresara al Salón de Sesiones atropellando todo y a todos? No podemos olvidar que lo más sagrado que debe haber en el Congreso de Tamaulipas es el propio respeto a las Leyes, porque si los diputados no las respetan, que se puede esperar de los ciudadanos de a pie, como usted y como yo.

Y sólo dos reflexiones más: ¿Es este el poder legislativo que habrá de iniciar la próxima administración estatal enfrentados entre ellos, por argumentos mezquinos y fuera de toda lógica legislativa? Y lamento decirlo, pero no encuentro una razón de peso para que los legisladores que encabezaron “el show” se hayan transformado en una horda furiosa que estaban dispuestos a todo.

Y sí, la prudencia quedó en los diputados panistas, hombres y mujeres, quienes aguantaron los insultos, los jaloneos, las ofensas y la embestida marrón, porque si no hubiera habido esa fortaleza y ese aguante, lo que hubiera ocurrido al interior del Congreso hubiera sido de pronóstico reservado y los daños políticos y sociales al estado hubieran sido de gran envergadura.

Reitero, los videos que pudimos observar, además de la diputada Úrsula Salazar Mojica embolsándose un teléfono que no era de su propiedad, un Humberto Prieto fuera de sí, las legisladoras Casandra de los Santos y Magaly de Andar arrancando los micrófonos de la Tribuna más alta de Tamaulipas y José Braña azuzando a sus huestes, entre otras imágenes que dieron la vuelta a México y más allá, dejaron una idea muy equivocada de lo que hoy se vive en las calles de Tamaulipas.

Y aquí retomo, dos ideas que, me parece, son fundamentales: salvo un encuentro desafortunado en el Congreso, entre los diputados Alejandro Ceniceros y Héctor Martín Garza González, en los tiempos de Ramón Garza Barrios como presidente del Congreso, en 2007, y que no pasó a mayores, ese episodio fue un juego de niños comparado con lo que pasó el pasado lunes 13 de junio en el Congreso, algo grave que pudo haber roto con la gobernabilidad y la estabilidad política y legal del estado.

Y también hay que reconocer que quienes lideraron el Congreso en los últimos años lograron hacer de la política el arma más poderosa para construir consensos y terminar con diferencias, haciendo del Congreso un cuerpo legislativo un órgano de servicio al pueblo de Tamaulipas, que ha venido vigilando, que día a día. Se construya el andamiaje jurídico y legal del estado. Y hace una semana estuvo a punto de romperse ese equilibrio por el espíritu vengativo y revanchista de algunos.

Por ello, lo mejor es que se investigue a fondo y que el resultado se dé a conocer al pueblo de Tamaulipas, quien será el mejor juez sobre los culpables de la función del Congreso de Tamaulipas de la semana pasada. Tiempo al tiempo.

PD. 1. El asesinato de los sacerdotes jesuitas en el estado de Chihuahua, es un tema de alto riesgo, tomando en cuenta cómo sucedieron los hechos. Y sobre el particular, le comparto un dato más: el Papa Francisco, Jorge Bergolio, es también jesuita.

PD. 2. Un número importante de diputados de Morena dieron positivo al Covid 19. La gravedad de este problema puede ser fatal, sobre todo si al interior del edificio sede del poder legislativo se siguen rompiendo las reglas en cuanto al protocolo sanitario y no se respeta la sana distancia, entre otras medidas.

Y como parte de las recomendaciones de las autoridades sanitarias, para cortar la cadena de transmisión del virus es necesario el uso del cubrebocas, la higiene de manos y una de las más importantes, el distanciamiento social, lo que en las últimas semanas no se ha respetó, justamente en el Congreso de Tamaulipas, incitado por la bancada de Morena.

Gracias por recibirnos. Sus comentarios son bien recibidos en nuestro correo electrónico hipodromo.politico@gmail.com. Y también estamos en Twitter @MXCarlosCortes.

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