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Falta de Acceso a Servicios Financieros Limita Bienestar: Carstens

El rezago entre las diferentes regiones del país para el uso de internet y tecnología digital limita la incorporación de más personas a los servicios financieros formales y, en ese sentido, acota el bienestar de sus habitantes, aseguró Agustín Carstens Carstens, gobernador del Banco de México.
La inclusión financiera, un tema al que en el país “apenas hemos empezado a hincar el diente”, no es una finalidad en sí misma, sino una condición propicia para que una persona potencie su bienestar económico, dijo el gobernador del banco central, en una ceremonia en el Palacio Nacional.
En ese evento, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, anunció la creación de la Cátedra Agustín Carstens de educación financiera, una iniciativa en la que estarán involucradas 10 universidades, así como las dependencias del sector e intermediarios financieros.
Carstens, quien este mes dejará su asiento en la junta de gobierno del banco central, inició su intervención con “un apunte personal”: dar tributo, dijo, a su esposa, la académica Catherine Mansell Mayo, quien hace 22 años publicó Las finanzas populares en México: el redescubrimiento de un sistema financiero olvidado, una investigación pionera en el tema de inclusión y educación financiera en el país.
Ahora, cuando la tecnología se ha convertido en un facilitador del acceso a los servicios financieros, Carstens destacó los avances que se han logrado en la incorporación de cada vez más personas a su uso. Esos esfuerzos, dijo, no son desdeñables o menores “pero mal haríamos en darnos por satisfechos”.
“Saltan a la vista los rezagos en conectividad que aún tenemos”, dijo. A nivel nacional, existen en el país 49 conexiones de banda ancha fija por cada 100 hogares. Es un promedio que, apuntó, resulta engañoso: en la Ciudad de México esa relación crece a 95 conexiones por cada 100 hogares, mientras que en Chiapas –uno de los estados menos desarrollados del país– sólo hay 16 conexiones a banda ancha por cada centenar de hogares.
La misma desigualdad “es abrumadora” en el caso de las líneas de telefonía celular, añadió. El promedio nacional es de 90 por cada 100 hogares; en la Ciudad de México sube a 125 por cada 100, pero en Oaxaca disminuye a 54 líneas celulares por cada cien hogares.
“Es evidente que estamos aquí, como país, ante un gran reto en materia de infraestructura para la conectividad”, dijo. El avance que ha tenido el proyecto de Red Compartida –emprendido por el gobienro federal para llevar servicios digitales a todo el territorio– es un buen augurio y, de cumplir sus objetivos, permitiría un “salto cuántico en materia de inclusión financiera”.
Más allá de los desafíos planteados por los rezagos tecnológicos es posible detectar diferencias radicales en cuanto al uso o no de la tecnología para transacciones y operaciones financieras de acuerdo con la edad de los usuarios, dijo.
“Al igual que sucede con los medios de comunicación no hay duda que también en la intermediación financiera nos ha tocado vivir una tajante transición entre lo materialmente tangible y lo virtual; entre la interacción personal cara a cara y la interacción electrónica a distancia; entre el asiento anotado en papel y el registro cibernético. Y esta transición tecnológica pareciera que ha ensanchado la brecha entre generaciones”, señaló.
“En el siglo pasado se consideraba que el habitante de una ciudad que deseaba estar bien informado estaba suscrito a un diario impreso que recibía y leía cada mañana; hoy día es difícil encontrar, en las grandes ciudades, a alguien menor de cuarenta años que está suscrito a un diario impreso para informarse en su hogar. En este sentido la Internet ha desplazado sin piedad a los medios impresos”, abundó.
Algo similar debe suceder en el caso de los servicios financieros, consideró. “Deberíamos suponer que para millones de personas menores de 40 años el contacto con las instituciones financieras va a ser
Adistancia, virtual, electrónico, cibernético. No será físico, ni presencial, y tal vez será prestado por instituciones de un cuño distinto a los bancos tradicionales, planteó.
El secretario Meade dijo en su oportunidad que quien en México vive fuera del mundo financiero, tiene dificultades para ahorrar y mover dinero, así como para asegurarse frente a los riesgos que tienen por delante.
“Necesitamos un despliegue de infraestructura bancaria para que la gente pueda acceder al servicio financiero. Infraestructura bancaria que históricamente tenía que ver con una sucursal, con un cajero, con una terminal de punto de venta y que ahora tiene más que ver con un teléfono o con el acceso a internet”, añadió.

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