Gobernar por Consultas

Cuando Andrés Manuel López Obrador duerma en Palacio Nacional tendrá y sentirá el poder, el cual buscó por más de 18 años, el mismo que le llevó al César pelear por el poder para llegar a Roma.

José Óscar Valdez Ramírez / Heraldo de México

Cuando fue ungido César como cónsul, por el apoyo que le prestaron Pompeyo y Craso, se caracterizó su gestión por el desprecio a las leyes y su desdén hacia el Senado -el entonces poder legislativo-. Así, los proyectos de ley los presentaba al pueblo directamente, sin pasar por esta institución (Senado).

Este Consulado fue su primer paso hacia la obtención del poder totalitario, ya que en lugar de ser un exponente del poder del Senado, lo convertiría en un instrumento propio, atribuyéndose la actividad legislativa apoyándose en el pueblo y la AsambleaPopular, manipulada y forzada por el peso de los veteranos y de los más pobres, gobernando para las mayorías.

Ese fue el estilo del César en la RomaAntigua, cualquier similitud con AndrésManuel López Obrador es referencia. La expectativa es bastante alta, se acabará el discurso de la Mafia del Poder, ahora lo que suceda será su responsabilidad.

López Obrador le imprimirá su personal estilo al país, pero no es un modo propio ni novedoso.

El estilo de las consultas populares fue establecido por el César en Roma 58 a.C y después vimos como terminó, traicionado por sus colaboradores y protegidos; la vox populi la vox Dei será lo de hoy, la voz del pueblo es la voz de Dios, gobernar para esa base social que lo llevó al poder.

Los que lo respaldamos esperamos un cambio real, aplicar la ley, impartir justicia, el perdón pasa por la justicia, después viene el perdón no al revés.

Cuando Andrés Manuel López Obradorduerma en Palacio Nacional tendrá y sentirá el poder, el cual buscó por más de 18 años, el mismo que le llevó al César pelear por el poder para llegar a Roma tras cursar el Rubicón.

Llevará el destino de más de 120 millones de mexicanos, los 30 millones que votamos por él esperamos un cambio real, que no se vuelvan la Presidencia un culto a la personalidad ni que se gobierne con frivolidad.

Esperamos que él gobierne, no como Enrique Peña Nieto, que dejó todo en manos de Luis Videgaray.

Queremos una respuesta contundente a los gastos suntuosos, un remedio a la corrupción, que no quede su fiscal a modo, que aplique la ley sin distinción.

Los mexicanos deseamos que no se termine la esperanza y venga el desencanto; espero acepte la oposición, las voces disidentes, es parte de la democracia; la Fiscalía General de la República será su prueba de fuego. ¿Aplicará la ley o dará el olvido?

Por lo pronto el acuerdo que tenía con Peña Nieto se le cayó: no nombrará al fiscal, no mandará su terna.

Bernardo Bátiz será responsabilidad de López Obrador, por lo pronto seré el incómodo del sistema, seré el AMLO de la fiscalía.

El próximo Presidente gobernará sin contrapesos y tiene dos caminos, ser como César el emperador, o pasar a la historia como un demócrata, rezo porque no sea la primera.

Emperadores en nuestra historia y por nuestra historia han terminado mal desde Acamapichtli, el primer tlatoani, hasta Maximiliano de Habsburgo, que culminó con el epitafio juarista.

Votamos por el cambio prometido, no una simulación, no más corrupción, no más impunidad, no más cuates incapaces en la política, no más improvisados, recordar a Juárez, no al César.

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